Por Mario A. Garza Ordaz

La gran carrera hacia las elecciones del 2024 inicia este 6 de junio, de ahí la importancia de este proceso electoral 

ARRANCA EL PARTIDO 

La gran carrera hacia las elecciones del 2024 inicia este 6 de junio, de ahí la importancia de este proceso electoral 

Por Mario A. Garza Ordaz 

Si comparamos las elecciones con un partido de futbol, estamos en el arranque del encuentro. Son 90 minutos de juego, divididos en dos tiempos con un intermedio; hay un árbitro y entrenadores, por supuesto la afición de cada equipo. 

El partido no es cualquiera en la liguilla, es la final, el momento donde se juega el partido de ida, como se dice en el argot futbolero, para en el 2024 jugar el de vuelta. 

Están en juego 15 gubernaturas, casi la mitad de las entidades en el país, también se disputa la visión del Estado mexicano que habrá de gobernar por los siguientes años en las entidades en dispu-ta y, por supuesto, en 

el gobierno federal con la ayuda u oposición del poder legislativo; está en juego el futuro de México. Son elecciones diferentes a las anteriores porque serán las pri-meras donde los partidos fuertes de antaño, PAN y PRI, hoy van unidos en un mismo proyecto o disputan espacios electorales, pero con la diferencia de tener un adversario electoral en común, hoy la rivalidad no es entre ellos. En esta elección se compite con-tra Morena y el gobierno federal; se han unido partidos políticos opositores, cámaras empresaria- 5 

les, organismos de la sociedad civil y grupos liberales a enfrentar la visión igualitaria del proyecto de las izquierdas encabezado por el presidente y su 4T. 

Estamos en el arranque del partido, todo lo realizado queda atrás, los equipos llegan, como en el futbol, con el desgaste de algunos jugadores, las grillas internas por la selección de quienes entran a jugar y quienes van a la banca a esperar mejores derroteros. 

Los entrenadores viven sus propias crisis, por Morena, Mario Delgado enfrenta las consecuencias de las formas en cómo definieron las candidaturas; por el PAN, la fractura generada desde la elección 2018, cuando Ricardo Anaya se impuso a los grupos internos de su partido que generó una escisión, la cual sigue sin superar. Y el PRI se debate entre contener las fugas de sus militantes y reconstruir la fuerza electoral que tuvo hasta el 2015 cuando se aceleró su debacle. 

Todos saben que el partido de ida es determinante para el juego de vuelta que será en el 2024, cuando se consolide el proyecto de las izquierdas o haya una alternancia en la cual regrese uno de los partidos que han gobernado. Por supuesto, siempre cabe la posibilidad de que alguno de los partidos de nueva creación pueda despuntar y ser un fenómeno electoral como lo hizo Morena en su momento. 

Cada día que pase será un minuto menos en el partido, la diferencia es que aquí no hay medio tiempo, es una jornada de 7×24 en la cual no hay espacio para los errores, y de existir, es indispensable contar con un equipo de contención capaz de aminorar el daño infringido. 

Los primeros 30 minutos deben servir para conocer al rival, establecer una comunicación efectiva con los electores, plantear una estrategia que permita posicionar en la comunidad electoral al candidato en cuestión; los siguientes 30 serán necesarios para dejar en claro porqué esa propuesta es la mejor, contrastar con el equipo de enfrente y lograr la diferenciación de proyectos. Finalmente, el último tercio es para quedarse con el terreno de juego, lograr estar en la final, arriba en el marcador de ser posible, de lo contrario, contar con una propuesta operativa que sirva para asegurar la competitividad el día “D”. 

Está corriendo el reloj, el día 6 de junio será la fecha definitiva, no hay un mañana. Lo que resulte de ahí, será el principio del resto del sexenio, servirá como disparo de arranque para la sucesión presidencial 2024; permitirá reacomodos en los equipos y establecer la nueva estrategia. 

Para algunos partidos y candidatos ese mañana no llegará, para otros será momento de reconstruir y sólo uno podrá decir: ¡Ganamos! 

“ESTÁ CORRIENDO EL RELOJ, EL DÍA 6 DE JUNIO DEL 2021 SERÁ LA FECHA DEFINITIVA, NO HAY UN MAÑANA. LO QUE RESULTE DE AHÍ, SERÁ EL PRINCIPIO DEL RESTO DEL SEXENIO, SERVIRÁ COMO DISPARO DE ARRANQUE PARA LA SUCESIÓN PRESIDENCIAL 2024; PERMITIRÁ REACOMODOS EN LOS EQUIPOS Y ESTABLECER LA NUEVA ESTRATEGIA”.

Mario A. Garza Ordaz