ELECCIONES 2021, EL VOTO DEL RECHAZO

 Más allá de la oferta política que brinden los candidatos a las gubernaturas y las principales alcaldías entre los electores no politizados, habrá una gran dosis de voto por rechazo 

Por Staff Demoscopia Digital 

La radicalización de la política en los últimos años ha reforzado las emociones negativas que los ciudadanos tienen contra la política, los políticos y los partidos, así como sus candidatos. 

Estos cambios han permitido que los estrategas implementen tácticas que refuercen las emociones negativas en el electorado, para lograr que su candidato gane las contiendas. 

Las emociones negativas favorecen para que los ciudadanos voten por rechazo el día de la jornada electoral, por despecho, convirtiendo su voto en útil; todas estas formas de decidir el voto, desde las emociones negativas, son contra un proyecto político, un partido o un candidato, sin importar si a la persona o partido a quien otorgan su voto sea lo deseado por ellos como gobernante en el poder ejecutivo o legislativo. 

En contraparte, hay sólo una forma de votar con emociones positivas, ésta es a favor de la propuesta que se quiere apoyar, a quien se cree es la mejor opción para el cargo en cuestión. 

Como se observa, son más las posibilidades de que una persona vote contra una de las opciones, a que lo haga por la de su preferencia, sobre todo, en una nación donde sus ciudadanos no están inmersos en la política y su “mejor” fuente de información, por no llamarle desinformación, son las redes sociales. 

En el 2018 hubo una gran cantidad de personas que votaron por despecho, resentidos con los partidos quienes habían gobernado en lo que va del siglo XXI y llevaron al país a la crisis económica, política y social en la cual estamos aún inmersos; no importó lo que se les dijera contra la opción política que representaba una oferta diferente al PRI o PAN, AMLO; su objetivo era demostrar su irá contra quienes representaban a los “malos gobiernos”. 

En el 2021 se pueden emitir una gran cantidad de votos por rechazo, de nuevo las emociones negativas, pero expresadas en forma diferente, dadas las condiciones electorales, son muy distintas a las de hace tres años. 43 

 ANÁLISIS ELECCIONES 2021 

Hoy Morena es gobierno, la crisis por inseguridad, desempleo, salud y violencia, son resultado de las políticas públicas implementadaspor la 4T; en ese sentido existe un desgaste natural por el ejercicio de ser gobierno. 

La estrategia de polarizar a la sociedad en dos grandes grupos, implementada por el gobierno federal surtió efecto; en la mayoría de los estados del país la elección para gobernador se disputa entre dos fuerzas políticas principales y las demás lejos de cualquier posibilidad de triunfo en las urnas el próximo mes de junio. 

Leyendo las mediciones de Demoscopia Digital, se observa una polarización en donde se aglutinaron la mayoría de los partidos en dos grupos: los que están a favor de Morena con el proyecto de la 4T y los que están contra Morena y su forma de administrar a la nación. 

Las coaliciones se conforman entre los aliados de Morena y, enfrente, los rivales del partido en el poder; más allá de la oferta política que brinden los candidatos a las gubernaturas y las principales alcaldías entre los electores no politizados, habrá una gran dosis de voto por rechazo. 

¿Rechazo a quién es la pregunta?, ¿Por qué? Son las preguntas que los estrategas deben responder. Hoy Morena, al igual que el PAN, PRI, PRD, Verde, PT y MC acumulan una dosis de electores quienes les rechazan; entre más fuerte sea la presencia de la marca política, es entendible que también acumule más rechazos. 

El PAN y PRI cargan una dosis de rechazo a nivel federal, pero, a nivel estatal, las condiciones cambian según sea la entidad, esto hace que las radiografías o mediciones que Demoscopia Digital sean diferentes en cada territorio. 

Por su parte, Morena registra la aceptación y el rechazo que los ciudadanos tengan del presidente y la 4T; es evidente que los ciudadanos transfieren su rechazo, su encono, contra las acciones del mandatario federal a los candidatos de Morena y sus coaligados, tal como lo hicieron en tiempos de Felipe Calderón contra el PAN y con Enrique Peña Nieto contra el PRI. 

De acuerdo con las mediciones de Demoscopia Digital, a 90 días de la elección, al menos seis u ocho entidades de las quince donde se contiende por la gubernatura, están en 

condición de empate técnico entre las fuerzas que representan al grupo opositor a Morena y el grupo a favor de este partido. 

De seguir las tendencias como se han comportado hasta antes de marzo, el rechazo que los electores tengan por un partido político, por algún o alguna candidata o por las acciones del gobierno federal o estatal (en cada entidad), será determinante para el triunfo de alguna de las ofertas políticas en contienda. 

Lo que parecía ser una fortaleza para el gobierno de la 4T, comienza a ser un obstáculo en las campañas electorales; el gobierno mismo logró dividir a los ciudadanos en dos grupos: los que están incondicionalmente a favor de la 4T y los que están incondicionalmente en contra de la 4T. 

Por supuesto que en esta dualidad juegan los intereses económicos, ideológicos, sociales y culturales de los electores. Las características de desigualdad en las cuales está sumida la sociedad y la brecha entre riqueza y pobreza alientan los rechazos contra quienes defienden las ideas liberales y las libertades económicas, políticas y sociales por sobre los igualitarismos que defiende el partido hegemónico. 

Estamos en una elección sui géneris, la primera en décadas donde el discurso y la lucha por las ideologías tendrán un espacio decisivo. 

Los electores votarán el 6 de junio por la mejor propuesta, pero también, mandarán un mensaje de descarga a su enojo contra el gobierno federal o contra los gobiernos locales; será el momento donde conozcamos si son más los resentidos con el presidente o con el gobernador de su entidad.