4 diciembre, 2022

Izquierda contra derecha.

 En el sur es mayor la presencia de la fuerza encabezada por Morena y en el norte, es mayor la resistencia que presentan los liberales representados en los partidos opositores a Morena 

En el sur es mayor la presencia de la fuerza encabezada por Morena y en el norte, es mayor la resistencia que presentan los liberales representados en los partidos opositores a Morena 

Por Mario A. Garza Ordaz 

En Demoscopia Digital hemos realizado mediciones periódicas sobre los personajes y partidos políticos quienes hoy son contendientes electorales; tenemos certeza que es la elección más disruptiva de los últimos 20 años en el país. Durante las últimas tres décadas del siglo XX, el partido hegemónico fue desgastando su presencia entre los electorados, la sociedad reclamaba transparencia, certeza y legalidad en los procesos democráticos, así desde el mismo PRI se dieron los cambios hacia la democratización de la vida política en México. No significa que el entonces partido poderoso tuviera la sensibilidad de cambiar, significa que la sociedad se transformaba y se acompañaba por la demanda de democratizar la vida pública. Así nacieron las instituciones que hoy conocemos como Instituto Nacional Electoral (INE) y Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), no tal cual las conocemos, sino que han evolucionado. En estos cambios podemos enmarcar cuatro grandes momentos, los cuales contribuyeron al rumbo que asumió la democracia en México; estos son: a) la elección de 1976, cuando la oposición fuerte, deja solo al candidato del partido oficial en la contienda presidencial; b) en 1988 cuando se da la conocida caída del sistema por parte de Manuel Bartlett, hoy miembro destacado de la 4T; c) la transición democrática del año 2000 con la derrota en las urnas del PRI con alternancia hacia el PAN en la presidencia y finalmente; d) la elección del 2006, la del voto por voto y casilla por casilla en la cual quedaron sospechas sobre la legitimidad de los resultados. 

A partir del año 2000 cuando arriba el PAN a la presidencia, la izquierda tiene su mejor oportunidad de triunfo, no porque antes de este momento no existiera, sino porque hasta ese tiempo no se habían organizado para ser competitivos. El PRD se convierte en fuerza política real y desde esa tribuna, el entonces jefe del gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, presenta su plataforma preelectoral rumbo a Los Pinos. 

La política en México tenía delimitadas las trincheras, definidos los proyectos de na5 

ción, clarificadas las opciones político-electorales en el país. Por el lado de las derechas, el PAN-Gobierno desde la presidencia desde el año 2000 busca refrendar el triunfo en el 2006, el PRI desde su desdibujada ideología busca reencontrarse en el cuadrante ideológico de la política nacional; en su propio espacio, la izquierda se visibiliza como un proyecto de nación. 

Las primeras décadas del siglo XXI permitieron distinguir a la izquierda mexicana de la derecha ideológica; los partidos viven crisis porque dejan de tener identidad, es el caso más evidente en el PRD y el PRI donde surgen importantes fugas de militantes para definirse en la izquierda o la derecha ideológica. La elección presidencial del 2018 fue el punto más alto de la distinción ideológica, la contienda fue de dos proyectos de nación, teniendo a la izquierda como referente electoral. Por un lado, los mexicanos quienes simpatizaban con Morena y coaligados, lo que implicaba autodefinirse por antonomasia como simpatizantes de la izquierda y los que disentían del entonces candidato López Obrador y se autodefinían como contrarios. El arribo del proyecto igualitario de la izquierda mexicana encabezado por el actual gobierno federal, desde el primer día de gobierno, trabajó por dividir al país en simpatizantes de la derecha 

La elección 2021, representa el diagnóstico electoral del 2024, significa saber que Morena se apodera de la política nacional o si la oposición rescata para sí el equilibro de las fuerzas políticas.

Mario A. Garza Ordaz

Esta división, provocada para acabar con la indecisión ideológica entre los electores deja al país en la situación de votar por Morena y sus coaligados, con lo que se vota por el apoyo a las propuestas del gobierno de la 4T y el reforzamiento de las estrategias de izquierda, pro igualitarias donde las libertades, la de expresión, de libre empresa y otras más, son contrarias a la visión de Morena. 

Frente a Morena quedan los antiguos partidos fuertes: PAN, PRI y PRD. Ahora las contiendas son a favor o contra Morena, a favor o contra la izquierda igualitaria, quien pretende reformas políticas, económicas, jurídicas y electorales que redefinan el rumbo ideológico del Estado mexicano. 

Etiquetados como de derecha por el mismo partido hegemónico y la 4T, los partidos de oposición a Morena hoy forman un bloque. 

La elección 2021 se juega entre izquierda y derecha, entre apoyar la visión igualitarista de la izquierda o la visión liberal de la derecha. Una elección en donde se disputa el control de la Cámara de Diputados Federal o la presencia de una oposición que equilibre los poderes de la Unión. La primera en décadas donde se disputan las ideologías, las diferentes formas de concebir a las instituciones públicas y privadas del Estado mexicano. 

Es con todo, la elección del bipartidismo ideológico, la pluralidad ideológico-cultural de México se reduce a dos opciones políticas con posibilidades de triunfo, la izquierda con Morena o la derecha con las y los representantes de los partidos de oposición (PAN, PRI y PRD). El resultado que surja luego del 6 de junio, puede enmarcar el principio de un bipartidismo en el país o el retorno del pluralismo ideológico en el mosaico cultural que representa México. 

Demoscopia Digital da cuenta, en este número de su revista, que las mediciones son evidentes: hay en México dos visiones de país, la de los igualitarios y los liberales. 

En el sur es mayor la presencia de la fuerza encabezada por Morena, y en el norte es mayor la resistencia que presentan los liberales representados en los partidos opositores a Morena. 

Por supuesto existen casos donde hay una tercera fuerza política importante, pero son la excepción, casos como el de Nuevo León donde la tercera y cuarta fuerza pueden ser la definición final en la gubernatura, pues en ellos recae, crecer o convertirse en voto útil a favor de la izquierda o la derecha. 

Sin duda, la elección 2021, representa el diagnóstico electoral del 2024, significa saber que Morena se apodera de la política nacional o si la oposición rescata para sí el equilibro de las fuerzas políticas.